El Punto Crítico

La Crítica se debe ejercer primeramente sobre uno mismo, pero rara vez la usamos si no es con el prójimo.

Es una ayuda para la superación, aunque con gusto se usa para hundir.

Debe ser honesta y veraz, y a pesar de ello es frecuentemente maliciosa e impertinente.

Resumiendo: Que no es lo mismo el ser crítico que ser criticón.

Fe de Vida

La única forma posible de vivir la propia vida es que los demás vivan la suya.

A veces caemos en la trampa de aquellos que nos esclavizan involucrándonos en su vida. Y siendo esto malo, no es irremediable. En algún momento cae la venda y reaccionamos.

Tampoco es lo peor el creer que tenemos derecho a organizar la vida de otros. En algún momento el otro puede incomodarse y sacudirse de nosotros.

Lo verdaderamente trágico y perverso es cuando nos sentimos en la obligación de hacerlo. A este punto llegamos cuando sentimos el sagrado deber de tutelar a quien no reconocemos facultado para dirigir su propia vida. Ni podemos inhibirnos cobardemente, ni permitiremos que el incapaz se zafe.

Podremos aspirar a recuperar aquello que otros robaron o escamotearon, pero es imposible recuperar una libertad sacrificada motu proprio…

Me pregunto: ¿qué es lo que lleva al ser humano a una renuncia tal?, ¿será que no sabemos, que no podemos, o que no queremos enfrentarnos a nuestra propia vida?.

La fe en vivir nuestra propia vida, sólo nuestra propia vida y nada más que nuestra propia vida; es nuestra propia fe de vida.

Renovarse: un mal necesario

Por fin! El proyecto de renovación de los dos sitios web, http://www.traffotoclub.com y http://www.traffoto.es se empieza a materializar.

Desde hace bastante tiempo se veía necesario el proceder a una actualización profunda de contenidos y aspecto de ambas webs.

Como consecuencia y mientras se concluyan estas reformas, ambas webs estarán visitables pero con una funcionalidad y contenido muy reducido. Lamentamos las molestias que ello pudiera ocasionar.

El tiempo no es el bien más abundante del planeta. Apesar de ello procuraremos volver a estar en plena forma lo antes posible.

Gracias por vuestra comprensión.

El espejo del alma

Recién nacido y sin la vista bien desarrollada, los ojos de un bebé empiezan a buscar otros ojos donde posarse.

Aún no hemos aprendido a identificar nuestra propia imagen en un espejo y desconocemos todo el mundo que nos rodea, pero nuestros ojos saben reconocer otros ojos que nos miran.

Sin haber adquirido el habla, los ojos de los hijos buscan los ojos de los padres, estableciendo una comunicación silenciosa que dice mucho más de lo que se puede expresar con palabras. 

Un cruce de miradas es un intercambio más sincero que cualquier conversación. Mantener la mirada, incluso a un desconocido, es una conexión tan intensa e íntima que resulta a veces molesta.

Tal es el potencia de la mirada que somos capaces desde lejos, en una aglomeración, con ruido y oscuridad, en las peores condiciones ambientales y sensoriales; de percibir que nos están clavando un ojo en la espalda.

Sólo mediante el entrenamiento nuestros ojos pueden enmudecer o aprender a mentir, y a veces ni así.

Para que una foto tenga alma, se debe ser hecha con los ojos y no con una cámara. Por eso, a veces tras echarle el ojo a algo, no le podemos quitar el objetivo de encima.

Método de ensayo y horror

Si la fotografía surge como una técnica para registrar fielmente una imagen, no es en su origen un acto artístico.

Sin embargo, el nacimiento de la fotografía se produce en un momento en que el Arte se desliga de la fiel interpretación de una imagen, y le permite tomar el testigo de la Academia.

Se dota a la fotografía de las mismas reglas rígidas que paralizaron la Pintura y se convierte en un sucedáneo del dibujo. Pero el salto dado ya no tiene vuelta atrás: Existe un área de la fotografía con la vocación artística como razón de ser.

El avance tecnológico de la fotografía con los nuevos soportes, las cámaras reducidas, el color, las fotos instantáneas, y finalmente las técnicas digitales, etc. permite el acercamiento de los equipos fotográficos al gran público, sin necesidad de unos grandes requerimientos de las técnicas involucradas. Esto puede ser fantástico para la mayoría de ese público que desea una fotografía como simple imagen de recuerdo.

Pero estamos hablando de fotografía con intereses artísticos. Para poder conseguir una obra de arte de una fotografía, hay que ser un artista: Académico, rompedor, genial, innato o de sólida formación… da igual. Pero sin duda se tiene que saber qué resultado se desea obtener y su finalidad.

No pienso que la fotografía artística deba estar circunscrita por un conjunto de reglas rígidas y formalistas. Más bien opino todo lo contrario,… creo que el artista está autorizado para utilizar todos los medios que considere necesarios para la conseguir el expresar sus intenciones y emociones. Siempre siguiendo un plan: su plan.

La aparición de las cámaras digitales, nos ha permitido ver la proliferación de auténticos horrores, de escabechinas fotográficas, donde parece que sus perpetradores, armados con un kit de plugins y un fajo de osadía bajo el monitor se dedican a probar los múltiples valores del parámetro ignoto.

Así, partiendo de una imagen anodina y fielmente retratada por una cámara, aplicando una tras otras complicadas transformaciones matemáticas cuyo significado no alcanza -ni lo pretende- el neoartista, prueba, prueba, y prueba hasta que por fin encuentra esa combinación irrepetible y única que le permite crear su obra visionaria y con ello exponer su alma al público.

Con ello se colmarán las insatisfechas ansias artísticas de estos Maestros de la aleatoriedad, pero no creo que sea una sincera manifestación de la libertad artística.